martes, 21 de marzo de 2017




LA EXPULSIÓN DE LO DISTINTO

Byung-Chul Han


Podría paracer catastrofista en exceso vincular la crisis en la literatura -y en las artes en general- con la expulsión de lo distinto que se ha llevado a cabo en nuestra sociedad. Así lo expone Byung- Chul Han al considerar que uno de los rasgos esenciales de la poesía y del arte es precisamente el ansia de lo distinto.

Y es que el Otro queda demasiado lejos en la sociedad positiva que huye de todo lo que sea conflictivo. La comunicación actual tiende tanto al narcisismo que desaparece la invocación al TÚ tan necesaria en el poema que busca el diálogo con el Otro. Pero esta invocación, dice Han, no carece de riesgo, pues implica estar dispuesto a exponerse a su alteridad y a su extrañeza.  Como las máquinas, el sujeto está obligado a aportar rendimientos, por lo que sólo conoce dos estados: funcionar o fracasar. Aquí no hay lugar ni tiempo para el conflicto. ¿Cómo puede haber verdaderas identidades y, por tanto, verdaderas relaciones sin conflicto?

"Los conflictos no son destructivos. Muestran un aspecto cosntructivo. Las relaciones e identidades estables sólo surgen de los conflictos."

En este "infierno de lo igual", como lo llama Han, paradójicamente se da un peso desmedido a la autenticidad como valor. El neoliberalismo lo publicita como fuerza emancipadora y acaba convirténdose en una obligación hacia uno mismo que además se expresa a menudo en el consumo y necesita compararse constantemente con los demás. La singularidad, por el contrario, no precisa de la continua referencia narcisista y no necesita mostrarse como "distinto" con elementos que poco tienen a ver en realidad con la verdadera identidad.

"El yo como empresario de sí mismo SE PRODUCE, SE REPRESENTA Y SE OFRECE coomo mercancía."

Por si fuera poco, el ruido de la hipercomunicación sigue generando una falsa sensación de cercanía. Sin negatividad y con la presencia encadenada de "Me gusta", la comunicación  se convierte segun Han en un intercambio vacío de complacencias en la que no hay distancias y por tanto se hace imposible la verdadera cercanía. 

Las "dos bocanadas de silencio" del poema de Paul Celan pueden contener más proximidad, más lenguaje, que esta hipercomunicación:

"(...) (Si yo fuera como tú, si tú fueras como yo
¿No estuvimos
bajo un alisio?
Somos extraños.)

Las losetas. Encima,
Bien juntos, los dos
charco gris-corazón:
dos
bocanadas de silencio."


Esta conexión permanente tan atada al ruido de lo igual reprime los espacios de silencio y soledad en los que afloran las cosas que realmente merecen ser dichas. Y sólo despues de haber habitado estos espacios que, en el encuentro con el otro, escuchar deja de ser un acto pasivo porque consigue afirmar al otro en su alteridad. El oyente logra entonces convertirse en una caja de resonancia en la que el otro se libera hablando. Pero Han es muy pesimista respecto a que esto se consiga. Internet se ha convertido en una caja de resonancia de yoes aislados y profetiza Han que en el futuro habrá una nueva profesión que se llamará oyente. Alguien nos escuchará a cambio de pago porque ya no quedará nadie que nos escuche. 

Tiene que ser posible que, a pesar que la tendencia sea la expulsión de lo distinto, se sigan produciendo si más no pequeños intentos de re-adopción de todo lo que implique al otro en su singularidad. Y que en los menudos paraisos de lo distinto se celebren actos discretos como escuchar, entre dos bocanadas de silencio.


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